Michael Jackson: adiós al ciborg fallido

por Pablo Shanton

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¿Por qué vamos a extrañar a Michael Jackson? Porque –más aún con el hecho de su muerte– siempre nos demostró que era humano, demasiado humano. Lo contrario de la imagen con que las calles hoy denuncian el “interior” de un Mascherano: Michael, en realidad, no era un robot por dentro. Sin embargo, en todos los obituarios periodísticos sobre él no se ha dejado de citar el término “ciborg” para definirlo. ¿Al final, era, como escribió el teórico posmoderno Arthur Kroker, “el primero de todos los androides producidos por el paisaje mediático”? Fue el mismo Kroker quien lo llamó “un Cordero de Dios para la era electrónica”, porque en su cuerpo se reflejaba “toda la fascinación resentida por nuestras propias inadecuaciones”. Jacko se inmolaba como el espectáculo de una angustia ciborg para todos nosotros. Contra la “utopía del devenir mutante” que prometía cierto posmodernismo teórico, en Michael contemplábamos los resultados prácticos de una cirugía que no era tan plástica ni tan líquida, porque, como advertía Tu Sam, “puede fallar”. Siempre estuvo más cerca de Orlan que de Terminator, de Frankenstein que de Robocop. El Señor Thriller encarnó la discrepancia irresoluta entre el Ideal del Yo y la realidad, entre la megalomanía y la vulnerabilidad, entre el Superhombre y el monstruo. Si fue el primer “androide mediático”, también fue el último en experimentar en carne propia lo que hoy puede ser virtual y ya. Como al Walt Disney que reconstruye Reinaldo Laddaga en su libro “Tres vidas secretas”, a Michael no le bastó con imaginarse y hacer imaginar. Le gustaba shockear, provocar el “Thrill”, el sadismo táctil que su show 3D “Captain EO” transmitía en Disneylandia. MJ: un especimen anterior a la naturalización actual de la virtualidad. El “Michael replicante” intentó ser hijo de sí (el motor biográfico jacksoniano sería la necesidad de reemplazar a un padre “malo”), sublimar toda sexuación con una neutralización angélica, y ser un padre post-edípico, puro narcisismo genético con vientre alquilado. Pero nunca pudo escapar de una dialéctica donde lo sublime era contradicho por lo abyecto: el trauma del abuso infantil, la pederastía y una paternidad inverosímil. Lo vamos a extrañar, porque representaba para todos ese resto patológico ante las dulces promesas de la “identidad líquida” y la “autorreconstrucción”. ¿Qué nos queda ahora? Madonna, o el reaccionario triunfo de la voluntad.

3 comentarios para “Michael Jackson: adiós al ciborg fallido”

  1. TE AMOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO Michael de verdad
    que descances en PAZ I LOVE

  2. hola!!!
    ps espero q michael
    este descanzando en paz
    pero los que los que no van a
    estar en paz son los
    culpables de su muerte
    por que el
    rey del pop
    fue acesiado…..

  3. maria-fernanda Dijo:

    Extraño mucho a michael espero que este descansando en paz y que al medico tonto que lo paso de la ralla tenga su justia. Habla una fan hoccesionada

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